Ciudadanía cultural
Prof. Marina Díaz Guzmán.
UNAP . Iquitos
En la ciencia como en el arte es tema siempre presente el problema de las palabras. Las palabras diferentes para un mismo concepto y conceptos distintos para una misma palabra ofrecen un primer problema para aquel que quiera aportar en el debate de ciudadanía cultural o de otra índole.
La "Cultura" preocupa a todos y cuantas veces oímos decir "es que en Este país no hay cultura" y lo gracioso es que tomas poses y se distancian. Y hay tanta gente preocupándose por la cultura que ya nadie parece que se toma la molestia de "ocuparse" de ella.
El concepto de la cultura ha variado permanentemente desde aquella definición de:
cultura es todo cuanto crea el hombre frente a la Naturaleza, a un conjunto de formas y modos de pensar que están intrínsicamente vinculadas a una lengua. Porque ésta expresa una manera de Ver el mundo, de percibir sensorialmente el mundo; de expresar la vivencia del mundo y de la vida; formas y modos de comportamiento, desde la manera de saludarse y despedirse, es decir la gesticulación cotidiana y los hábitos sociales. Cultura pues existió siempre o en cualquier lugar y en cualquier tiempo.
En el diccionario la definición de ciudadano nos dice, natural o vecino de una ciudad. El que está en posesión de los derechos de ciudadanía. Ciudadanía, calidad y derecho del ciudadano. Ambos conceptos pueden ser entendidos desde múltiples significados y tratados desde diferentes perspectivas.
Fue en la Revolución Francesa donde se dieron conceptos modernos de ciudadanía y ciudadano frente a los conceptos de vasallaje y súbdito. Hablo de la ciudadanía legal, ciudadanos iguales ante la ley, la ciudadanía política, ciudadanos con derechos participantes en los asuntos públicos; participación en actos políticos, ciudadanía nacional, ciudadanos de un estado, nación. Se entendió pues en este concepto un individuo es independiente jurídicamente, dueño de si mismo y con capacidad para decidir y para consentir.
En este aporte de la revolución francesa, no considero a la ciudadanía cultural. Fue después de la segunda guerra mundial cuando se norma con la Carta de los Derechos Humanos que se plantea al sujeto de derecho.
Derechos y obligaciones a lo largo del siglo XX se asistió a la plasmación jurídica del reconocimiento de los derechos como sujetos activos de la ciudadanía.
Surge pues la necesidad de comprender la presencia y participación de la ciudadanía cultural en tanto movimiento social y con propuestas ideológicas, en la misma medida que cualquier otra perspectiva social o discursiva en el análisis de la teorización y del devenir histórico. Una ciudadanía cultural que implique entender a la persona como tal que tiene derecho a la Educación sin discriminación alguna, a una educación en su propia lengua y cuyos contenidos le hablen de su entorno geográfico, histórico; que tiene derecho al patrimonio heredado de sus ancestros; derecho a ser consultado. Una ciudadanía cultural vigilante de aquellos asuntos de políticas económicas, culturales con propuestas presentadas en las instituciones llamadas. Gobierno Regional de Loreto (GOREL), Instituto Nacional de Cultura (INC), Dirección Regional de Educación de Loreto (DREL), Municipios, Universidades.
Mi experiencia personal en la institución UNAP no es halagüeño en tanto las autoridades no comprendan la labor o la trascendencia de la práctica artística como parte de la formación integral del futuro profesional y no se entiende porque estas tienen trazado una política cultural. Política en cuanto se asuma y se decida "esto se hace", además que están convencidos que la sociedad no es dinámica que el pensamiento no evoluciona. No existe la pregunta ¿y que aportamos a las generaciones venideras? El hecho mismo de contar con una infraestructura para la práctica artística de danza, música y teatro en donde se reciba al joven universitario porque tiene derecho a una mejor calidad educativa y lo dice todo.
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