¿quiénes somos? programa género y economía programa cultura y género boletín generando contáctanos
secciones
noticias
informes y artículos
reseñas de actividades

publicaciones

galería de fotos

denuncias

campañas y acciones urgentes

boletín TRANSformando

enlaces

 

< inicio | programa diversidad de género e identidad
TRANSformando
Boletín del programa diversidad de género e identidad
números anteriores >
suscríbete >
Boletín Año 4. No 030. Julio. 2009 / Lima - Perú

NOTICIAS:

Indignación por la muerte de Violeta

Un nuevo crimen de odio enluta al colectivo LGBTTI tras el vil asesinato de Violeta, Jair Vergara Conde. Violeta tenía sólo 19 años y se desempeñaba como trabajadora del sexo comercial en la avenida 5 de Julio de la ciudad de Maracaibo en Venezuela. La madrugada del 6 de julio su vida se vio  apagada por la acción infame de tres sujetos que solicitaron sus servicios, y luego de trasladarla con una compañera (Katiuska) al municipio San Francisco, le propinaron golpes con una herramienta metálica hasta causarle la muerte.

En los últimos años se han repetido varios episodios similares en el estado Zulia y muy poco o nada es lo que se logra en el proceso de investigaciones, al menos para dar con los culpables y someterlos al  castigo que merecen. Todavía hay quienes creen que las personas trans se buscan ese  destino por trabajar en el comercio sexual, pero lo que no saben es que la mayoría de las veces llegan a desempeñarse en ese campo porque la sociedad restringe a un máximo sus posibilidades laborales, porque al desarrollar una identidad de género diferente a la de su sexo biológico son execrados del sistema educativo y son hasta humillados en el sistema de salud. Algunas tienen la posibilidad de abrir un negocio propio, pero muchas otras terminan en las avenidas de nuestras ciudades para poder subsistir.

En esta oportunidad Violeta murió y Katiuska logró sobrevivir pese a los golpes que recibió con una llave de cruz, pero este tipo de situaciones representa un drama diario; a veces desde autos en movimiento les disparan o les lanzan botellas de vidrio sólo por diversión; oficiales de cuerpos policiales las extorsionan y, en oportunidades, abusan de ellas bajo la amenaza de llevárselas detenidas. Lo peor es que, la mayoría de ellas no se atreven a reportar o denunciar porque pueden sufrir represalias o, en el mejor 
de los casos, porque no le darían importancia a su denuncia.

Expresamos nuestras condolencias a la familia de Violeta y a Acción Zuliana por la Vida que se ocupa de difundir estas noticias para que no caigan en el olvido. Nuestro respeto y apoyo a la comunidad trans por su fortaleza, porque hay que ser muy valiente para salir al mundo vestido como mujer aún cuando se nació siendo varón y en una sociedad que parece negarse a los avances de la comunidad sexo diversa, pero sobre todo negarse a reconocer la condición humana de estas mujeres que sólo buscan ganarse la vida.

Esta noticia también tiene especial repercusión cuando días antes se aprobó en el Cabildo Metropolitano de Caracas la defensa de los derechos humanos de todos los venezolanos sin distinción por preferencia sexual. La abogada Tamara Adrián en su discurso en el Cabildo  declaró: “Venimos a hablar de justicia y de derechos los cuales han sido negados sistemáticamente en Venezuela por causa de prejuicios infundados, el país se ha quedado rezagado en cuanto al reconocimiento de los derechos de las personas GLBTT, rechazamos el silencio y la falta de acción del Poder Judicial  la Asamblea Nacional y los demás órganos del Poder Público frente a las peticiones formuladas".

Adrián entregó a la cámara edilicia un proyecto de Ordenanza basada en la
normativa aprobada en la ciudad de Bogotá, Colombia,  sobre políticas públicas destinadas a asegurar las garantías plenas de los derechos humanos de las personas GLBTT y a luchar contra la discriminación por identidad de género en el Distrito Metropolitano. En este marco, esperamos que el caso de Violeta sea inmediatamente atendido en correlación con la reciente voluntad política de una real justicia y respeto a los derechos humanos.
Fuente: www.azulpositivo.blogspot.com

ARTICULOS

Crímenes de odio: ignorancia de Estado Dania Farfán Torres

La protesta contra los crímenes de odio hacia la comunidad TLGB (trans, lesbianas, gays y bisexuales) se realizó este 14 de julio, fecha en la que se llevó a cabo una conferencia de prensa en las instalaciones de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos donde los y las representantes de las identidades de la diversidad expusieron ante la prensa la problemática que atraviesa el movimiento TLGB.

Problemática que no sólo incumbe a sus miembros sino al Estado y la comunidad en su conjunto.

Por un lado, se expusieron los casos que han sido manejados públicamente, en los últimos 2 meses, registrándose 7 crímenes de odio, incluidos los de Alicia Delgado y Marco Antonio Gallego. Y por otro, se exigió al Estado la promulgación de una Ley para Prevenir, Eliminar y Sancionar la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género; asimismo, incluir  en el Código Penal la figura de crimen de odio por orientación sexual e identidad de género, como agravante en casos de agresión u homicidio (este sería el punto específico acerca del ítem "sancionar" que propone la ley arriba mencionada).

Un representante del MHOL aseguró que aproximadamente 40 personas de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, trans,  habrían sido asesinadas en los últimos tres meses. De otro lado, Belissa Andía, representante de la identidad trans en este evento, remarcó que la violencia es un síntoma de la intolerancia a la diferencia expresada en el ámbito de la diversidad sexual y de género, lo cual sería causa ―irracional― para la discriminación, la exclusión, humillación e indiferencia a personas, no solo de una orientación sexual diferente, sino también de identidades de género diversas, como las personas travestis, transgéneros y transexuales femeninas y masculinas. Por su parte Gladys Galarreta, miembro del LIFS (Lesbianas Independientes Feministas Socialistas), hizo un recuento de las políticas que el Estado no asume y otras que a pesar de haber aprobado no son implementadas cabalmente; enfatizó la homofobia y transfobia de Estado que se refleja en su negación a respaldar los derechos de la población TLGB, y de su falta de implementación de acuerdos e iniciativas de la OEA y ONU que respaldan los derechos de la comunidad LGBT

También Silvia Loli, representante de Amnistía Perú, recalcó la responsabilidad del Estado de dar medidas que garanticen la protección a la población TLGB y su cabal acceso a la justicia. Por ser deber del Estado promover espacios, asignación de recursos y políticas que garanticen el cumplimiento de todos los derechos fundamentales de las personas. Denunció que hasta la fecha no ha habido respuesta alguna del gobierno ante hechos tan inminentes.

Como muestra, recordemos que el Estado Peruano no ha ratificado convenios internacionales, como la Convención Iberoamericana de los Jóvenes, y que ante el mundo se presenta la careta de país respetuoso de los derechos de las personas lesbianas, trans (travestis, transgéneros, transexuales), gays y bisexuales.

Un hecho trascendental para la farándula limeña, como es el crimen cometido contra Marco Antonio, pone de relieve en la prensa la situación de violencia contra la población gay, que se vincula también con otros hechos de violencia contra las lesbianas y personas trans. Los medios de comunicación han recopilado casos que se han dado en los últimos meses y muestra que estos crímenes de odio sistemáticos han quitado la vida a miembros de la comunidad TLGB. Como el caso de nuestra compañera Papucha, asesinada a la altura del Puente Quiñones de tres balazos, sin ninguna piedad, o de la estilista trans encontrada en una caja de televisor,  torturada y asesinada con la mayor crueldad. Casos que, a diferencia del de Marco Antonio, siguen sin esclarecer y parecen haber sido olvidados, temiéndose que queden en la impunidad. 

Sin embargo, los casos de agresión que vive nuestra población son muchos más que aquellos publicitados por la prensa, como quedó evidenciado con la presentación de Fernando Chujutalli, quien dio un testimonio revelador acerca de la agresión brutal que sufrió por su orientación sexual y que no fue denunciada, mostrando imágenes de aquel horrible suceso. Como también lo prueban las muchas llamadas y solicitudes de apoyo que recibe RUNA sobre la violencia sistemática que sufre la población trans en las calles a manos de los miembros de Serenazgo, de la Policía Nacional, u otros ciudadanos que desconocen a la población trans como ciudadanos y ciudadanas de la misma sociedad que los cobija. Aquellos hechos no son denunciados por la población de la diversidad por temor a la indiferencia y al maltrato reiterativo.

El movimiento TLGB convocó a una vigilia por la noche en la que se esperaba también la participación de la prensa y la presencia de los miembros de la comunidad para que ante estos hechos reclamemos juntos al Estado por su silencio y a la sociedad por su falta de sensibilidad. ¿Hasta cuándo nosotros mismos, miembros de la comunidad TLGB, seguiremos callando la violencia de la que somos víctimas?

La vigilia se desarrolló con la presencia de miembros de las diferentes identidades, gays, lesbianas, bisexuales y trans, que estuvieron reunidos coreando arengas por la defensa de sus derechos y el respeto a las identidades diversas. Le dedicaron un minuto de silencio como reconocimiento a los compañeros/as fallecidos/as. Y finalmente, se dirigieron a la prensa con un discurso desde cada identidad.

Acudieron algunos medios de prensa pero no todos emitieron una nota completa. Sigue siendo una lucha para el movimiento posicionarnos en los medios y que nuestra voz no sea filtrada,  tergiversada, ni usada para la burla.

Es una lucha por el reconocimiento en tanto ciudadanos que tenemos los mismos derechos que otros miembros de la sociedad peruana, exigiendo al Estado cuando se vulneran nuestros derechos, así como a la comunidad en general la aplicación de justicia en los casos de violencia, discriminación, exclusión y odio que vivimos a diario por ser trans, lesbiana, gay o bisexual.


Lima 2009: VIII Marcha del Orgullo Bethsabé Huamán Andía

El 27 de junio a las 3:00 de la tarde se concentraron distintas agrupaciones y activistas en el Campo de Marte como ya hace siete años, para la Marcha del Orgullo. Se escuchaban cánticos, se veían banderolas multicolores, caras conocidas que se saludaban, caras nuevas, disfraces creativos: mujeres, hombres, trans, lesbianas, gays, parejas, amigas, amigos; así como una cobertura de medios, cámaras y micros completaban la escena.

Según se dijo, una diferencia de esta marcha era que se había decidido reducir los carros alegóricos al mínimo por lo que sólo estaba el carro que presidía la marcha y algunos otros de discotecas que se habían sumado al evento, pocas debido al supuesto carisma político que había adoptado la marcha este año ante los hechos ocurridos en Bagua. El recorrido sería Av. 28 de Julio, Wilson, Paseo Colón, Óvalo Grau, Palacio de Justicia, Paseo Colón, Óvalo Alfonso Ugarte y Guzmán Blanco  para arribar nuevamente al Campo de Marte. Sin embargo, muy poco antes de iniciar el recorrido, una hora más tarde, llegó un trailer adaptado con banderolas y música a todo volumen que supuestamente era del bloque trans (aunque tenía el nombre de la muchas agrupaciones trans, la mayoría al parecer no había dado su consentimiento). Se le dio paso para que se ubicara detrás de las agrupaciones trans que desfilaban. Al principio las chicas y chicos trans que venían en sus grupos fueron llamados a subirse, pero sólo algunas cuantas lo hicieron. El resto mantuvo sus pancartas y sus demandas, reclamando por justicia ante la reciente muerte de la compañera Papucha, reclamando por derechos básicos como educación, trabajo, salud, pero también por una identidad libre, por el derecho a ser maternales, el derecho a ser como desean ser.

El trailer ponía música tecno a todo volumen e impedía escuchar las consignas, por lo que significó una ruptura en la continuidad de la marcha, dividiendo a los de delante de los de detrás. A su vez contaminaba bastante y podíamos oler la gasolina que se lanzaba sobre nosotras y nosotros, y especialmente al ya contaminado centro de Lima. Queda como una tarea pendiente una apuesta también ecológica, sobre todo en un espacio así de saturado de ruido y de smock como es la zona central de la capital. De otro lado desde el trailer sólo se vio baile y algunos cuerpos con escasas vestiduras, pero ninguna arenga, ninguna demanda concreta, ninguna propuesta. Al doblar hacia Paseo Colón se lanzaron condones, la gente que pasaba por ahí presurosa fue a recogerlos. Los más divertidos parecían los niñas y niñas de la calle que seguían con entusiasmo la música y la multitud eufórica. Sin embargo, se vuelve nuevamente pertinente la pregunta sobre la razón y el objetivo último de la marcha del orgullo, pues ya se ha denunciado que parece un espectáculo antes que un hecho político con demandas concretas y que busca sensibilizar a la población.


El tema de la marcha se había hecho en solidaridad con los pueblos indígenas amazónicos, ante la reciente masacre perpetrada por el Estado en Bagua por lo que además de que ello estaba contenido en las pancartas habían chicas vestidas con ropas típicas de la selva y también se repartieron binchas con motivos de nuestra amazonía. Como siempre las reacciones de las personas son lo más interesante. La mayoría sonreía y recibía con agrado los folletos, otras y otros miraban con indiferencia y cierta mueca burlona, algunos choferes miraban con regocijo a las chicas trans, otros estaban enojados por verse detenidos en el tráfico; no faltaron los que en carros o a pie insultaron de aberrantes y desviados a los marchantes y las marchantes, pero eso no intimidó a nadie. Hasta llegó un grupo religioso a repartir su folleto diciendo que Dios nos perdonaba por lo que éramos, pero ¿qué es lo que tendría que perdonar alguien a una persona por ser lo que auténticamente es?

Quizá el momento más intenso fue cuando se elevó la bandera de la diversidad en el Palacio de Justicia, también el cartel por el esclarecimiento de las muertes más recientes, como de la compañera trans Papucha. Dos y tres veces fueron retirados los marchantes y marchantas del Palacio e igual número de veces volvieron con la bandera, simbólico hecho que intentaba denunciar el sesgo machista y homofóbico de la justicia en nuestro país e invitar a una justicia que pueda aunarse a todas las banderas, pero especialmente a la de la diversidad no sólo sexual y de género, sino también a la diversidad étnica y cultural, retomando el tema de la marcha a favor de la justicia para los pueblos amazónicos de nuestra selva peruana.

Transcurrió así la tarde gris y nublada de Lima, con la impertinencia de algunas custers y combis que no respetaban la marcha e intentaban meterse. Felizmente el cuerpo policial que nos escoltaba mantuvo a los presurosos en su sitio. Al regresar al Campo de Marte, se leyeron las demandas y se invitó a los principales representantes de las diferentes orgullosas identidades de la diversidad a que subieran a decir unas palabras. Quizá hubiera sido interesante que esto se leyera en un punto de la marcha donde había un público más diverso y no sólo ante la comunidad LGBTI.

Al final la satisfacción por haber expresado y dejado en claro la legítima demanda de respeto y derechos para toda la comunidad LGBTI fue el saldo favorable, el orgullo proclamado, la tarea cumplida del día. Sin embargo, quedan muchas tareas pendientes, cómo lograr la unidad, cómo evitar el simple hecho llamativo, cómo hacer de esta propuesta una apuesta política y concreta.

CAMPO DE ACCIÓN

Vivienda para todos ¿con  igualdad de condiciones? Lilia Zamora

Todos tenemos el  derecho a una  vivienda digna, a no ser sujetos de desalojo, a no ser dejados en la calle, sin alternativa de cobijo o albergue alguno; pero este es uno de los derechos sociales que no están reconocidos por la actual Constitución Política del Perú. Nuestra realidad nos muestra que la  mayoría de  los peruanos no tiene acceso a una vivienda en condiciones adecuadas  por la situación de pobreza que vive nuestro país o por las políticas sociales mal enfocadas. Esta situación se acrecienta aún más en la población trans.

En  las visitas sociales que realizamos a la población trans encontramos situaciones que no hacen otra cosa que seguir cuestionándonos el accionar de la sociedad.  Así tenemos que un aproximado del 85%(1)  de la población trans se encuentra en condiciones que podríamos describir como de  “sobrevivencia”, por ejemplo encontramos que ellas viven en pequeñas comunidades, que más se asemejan a lo que conocemos como “guetos” por que están recluidas, no salen de los límites de sus barrios, salvo en las noches cuando tienen que desplazarse a otras zonas a fin de conseguir los medios económicos para sobrevivir. En cada lugar  viven entre 8  y 20 trans y  en cada cuarto viven de 2 a 3 personas compartiendo un espacio reducido en el que realizan todas sus actividades. Muchas veces están rodeadas de personas marginales y en lugares poco salubres. Al preguntarles por qué viven juntas y  en esos lugares,  ellas(2) responden lo siguiente “al estar juntas nos sentimos protegidas de cualquier cosa”, “a nosotras no nos alquilan así nomás, cuando nos ven que somos así, nos quieren cobrar más”, “vivimos tres en mi cuarto, para poder pagar”, “ a fulanita la botaron a la calle porque no puede pagar el mes, ahora ella vive en la calle, viene por momentos a mi cuarto, le presto mi baño, se cambia de ropa y luego se va”.

En sus respuestas observamos que lo hacen como un acto de protección entre ellas, de solidaridad, apoyo mutuo, pero también porque no tienen otra alternativa para poder tener una vivienda en mejores condiciones. Entonces podemos decir que se relega a las personas por su condición de género, a vivir en esas condiciones  terribles. Teniendo en cuenta que cualquier persona puede acceder de diferentes formas a sus viviendas como  comprar, invadir terrenos, vivir con la familia o alquilar, pero muchas de las personas trans no pueden hacer eso  y si lo hacen tiene que ser en ciertas zonas marcadas fuera de los límites de la sociedad “decente”.

Nos preguntamos cuándo será el día en que la comunidad trans pueda acceder y ser sujeto de crédito  en  los programas Techo Propio y  Mi Hogar, los cuales son para los sectores más pobres  o el programa de Mi Vivienda, que está dirigido a sectores de mayor ingreso económico, estos programas son promovidos por el Estado, específicamente por el sector de vivienda que no contempla la precaria situación de vivienda de la población trans.  

Podemos concluir que el respeto irrestricto a los Derechos Humanos debe ser el pilar fundamental sobre el cual se tiene que asentar la sociedad. La discriminación ejercida indistintamente sobre cualquier causa, especialmente aquella motivada en la identidad y expresión de género, sigue siendo un retraso y constituye un obstáculo y un freno en la carrera que disputamos día a día por alcanzar un mundo mejor en donde sea posible la tan  ansiada igualdad y el ejercicio pleno de nuestros derechos.


(1). Según registro de las fichas sociales aplicadas a la población trans femenina por Runa.

(2). Runa no trabaja sólo con población trans femenina, pero esta población es ahora la que está requiriendo la mayor atención por estar concentrada en torno al trabajo sexual. En este artículo nos referimos específicamente a ella.

 

 
Este boletín es auspiciado por:
Números anteriores:
^ subir
   
Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género
(Lima) Eugenio de la Torre 191 1er Piso, Maranga, San Miguel, Telefax: (511) 578-0068
(Loreto) C. Raimondi N° 253, Iquitos. Teléfono: (065) 222843. Apartado postal N° 715.
diversidadsexual@runa.org.pe