Si bien fue la delegación de Brasil quien presentó la resolución, detrás de este logro se encuentra un proceso colectivo de trabajo, iniciado en el 2006. Primero, a través de intensas negociaciones previas, en especial con el grupo de países caribeños; segundo por la estrategia de incidencia política que se empleó en la 38° Asamblea General de la OEA.
La estrategia de participación y visibilidad fue diseñada por activistas de diversas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género, integrantes de organizaciones de 16 países de América Latina y el Caribe, y representantes de Global Rights, IGLHRC (Internacional Gay and Lesbian Human Rights Comission) y Mulabi (Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos) reunidos en la ciudad de Medellín del 29 al 31 de mayo. Además se contó con el soporte de Astraea (Lesbian Foundation for Justice) y Global Fund for Women.
La coalición trabajó la declaración LGBTI de Medellín, siendo encomendada su presentación a Camilo Rojas, del grupo Sentimos Diverso de Colombia, joven trans masculino que con sus 14 años concitó la atención de los asistentes de la reunión de la sociedad civil con los representantes de los países miembros de la OEA.
Si por un lado la aprobación de la resolución provocó jubilo en la coalición LGBTI presente en el acto, lamentamos, al igual que muchos activistas, que la norma respaldada por los 34 países de las Américas, prescinda de mencionar los Principios de Yogyakarta sobre la Aplicación de la Legislación Internacional de Derechos Humanos a las Cuestiones de Orientación Sexual e Identidad de Género.
Consideramos que la aprobación de la resolución es un paso adelante y permitirá visibilizar y contrarrestar la violencia que sufren a diario lesbianas, gays, personas bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) en las Américas. Sin embargo, para que la resolución tenga impacto es necesario que los colectivos empleen estrategias que sensibilicen a la ciudadanía y autoridades para alcanzar cambios concretos en la legislación y en las políticas públicas de cada país miembro. El Instituto Runa, como partícipe de este logro en pro de los derechos humanos de la colectividad LGTB, celebra esta resolución e invita a toda la sociedad civil a que se sume a esta iniciativa y contribuya al respeto pleno de la diversidad en nuestra sociedad.
Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género
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