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Sacerdotisa de Chornancap

publicado a la‎(s)‎ 22 sept. 2012 10:15 por Bethsabé Huamán   [ actualizado el 22 sept. 2012 10:26 ]

El reciente hallazgo de la sacerdotisa de Chornancap en Lambayeque, vislumbra junto  con la señora de Cao y la dama de San José de Moro (La Libertad) la presencia de poderosas mujeres en nuestro periodo pre-inca, que es urgente investigar.


Hace unos meses, el Perú se vio deslumbrado por un nuevo descubrimiento, la tumba de una sacerdotisa de gran poder y resonancia, la de mayor jerarquía regional, en la zona de Chotuna, Lambayeque, a decir por los objetos que se encontraron en su ajuar funerario y entre los que destaca un finísimo mate burilado en plata.


La exposición se encuentra actualmente en el Museo de la Nación y es de visita obligada porque estará sólo temporalmente. Se puede apreciar en vivo y en directo la corona, las orejeras, el cetro, todos en finos metales, así como las diferentes ofrendas de cerámica. Se presume que esta mujer fue enterrada aproximadamente hace 1000 años atrás.


Pero ahí no acaba la riqueza de este descubrimiento, debajo de la tumba de la sacerdotisa se encontró otra tumba más, subterránea, una tumba acuática en la que un segundo personaje habría sido enterrado. Se presume que este personaje debe estar directamente vinculado al culto al agua, pero es la primera vez que se tiene conocimiento de esta forma de entierro. Debido al exceso de humedad no se ha podido todavía determinar las características, ni el sexo del personaje, ni la relación con la sacerdotisa de Chornancap.


Las investigaciones están en curso y esperamos que pronto se logre conocer más detalles que permitan una reconstrucción de la época y sobre todo conocer más del rol que las mujeres cumplieron en la costa norte de nuestro actual territorio.


La historia ha sido especialmente ingrata con las mujeres porque han sido borradas de ella, desde una concepción que privilegiaba batallas, guerras y desdeñaba el día a día, el cotidiano en el que ellas eran las grandes protagonistas, las soberanas de la subsistencia humana. Sin embargo, cuando la Escuela de los Annales reconoce la importancia de la vida cotidiana y la historia deja de ser un cúmulo de fechas consideradas importantes, las mujeres tienen cabida en los libros y las investigaciones, pero a su vez todos aquellos que no han sido los vencedores de las guerras, todos los derrotados, los marginados, los supuestamente prescindibles cobran voz en la reconstrucción del pasado.


Cabe sin embargo tener en claro que las mujeres tuvieron espacios de poder que por diferentes razones no superaron la inclemencia del tiempo. Los saberes y circunstancias de su presencia en la tierra y en el pasado fueron ocultados, borrados, perdidos, por azar o voluntad y es así que este tipo de descubrimientos nos invita a pensar en sociedades más equitativas y de las que es necesario conocer más para echar abajo mitos como el de la fragilidad, inutilidad o inferioridad femenina.


A su vez, figuras como la sacerdotisa de Chornancap son importantes para que las mujeres puedan verse reflejadas en su historia, en su pasado, como forjadoras del presente, no simples acompañantes, subalternas, sino reinas, líderes, guías de sus vidas y las de muchos pobladores; mujeres con sabiduría, con éxito, con fuerza. Requerimos la posibilidad de formar una nueva historia que nos permita reencausar nuestro presente hacia un futuro que ponga fin a la violencia, a la opresión, a la discriminación y que apueste por la equidad, el entendimiento, el respeto, la armonía.


El Museo de la Nación (Av. Javier Prado Este 2465) es gratuito y está abierto en horario corrido de 9:00 a 5:00, de martes a domingo. A su vez cuenta con silla de ruedas en caso sea necesario y con ascensor para visitar a su vez otras salas, una de ellas la imprescindible exposición sobre la guerra interna en nuestro país. No dejen pasar la oportunidad de ver a la señora de Chornancap.